Innovación científica
Desarrollan una córnea artificial

Un proyecto que se encuentra trabajando en el desarrollo de una córnea artificial, devuelve la esperanza de recuperar la visión a millones de personas con discapacidad en todo el mundo.
Se trata de una iniciativa llevada a cabo entre el Centro de Transferencia de Tecnología de Aachen y el equipo dirigido por el Dr. Storsberg, del Instituto Fraunhofer de Investigación Aplicada de Polímeros, de Alemania. Ambas instituciones se encuentran asociadas en el “ArtCornea”, un proyecto que incluye la participación de prestigiosas universidades.
“Estamos en el proceso de desarrollo de dos tipos diferentes de córneas artificiales. Uno de ellos se puede utilizar como una alternativa al transplante, en los casos en que el paciente no tolere la córnea recibida”, comunicó Joachim Storsberg, director del proyecto.
Dicho científico tiene una gran experiencia en el desarrollo y prueba de biomateriales de última generación. Entre 2005 y 2009 colaboró con equipos interdisciplinarios y empresas privadas para desarrollar con éxito una córnea artificial específicamente para los pacientes cuya córnea se había vuelto opaca, una condición que es muy difícil de tratar. Estos pacientes no son capaces de aceptar una córnea donante, ya sea debido a su enfermedad o porque ya han pasado por varios intentos fallidos de trasplante. Por este logro, Storsberg fue galardonado con el Premio Josef-von-Fraunhofer en 2010.
ArtCornea se basa en un polímero (macromoléculas formadas por la unión de moléculas más pequeñas llamadas monómeros) con altas propiedades absorbentes de agua. Storsberg y su equipo añadieron un nuevo revestimiento en la superficie para asegurar el anclaje en el tejido huésped y la funcionalidad de la óptica. Estas células del injerto son esenciales para el anclaje del dispositivo en el tejido huésped. Los investigadores buscaron ampliar el área de la superficie óptica del implante con el fin de mejorar la penetración de la luz más allá de lo que había sido posible anteriormente. “Una vez que ArtCornea está en su lugar, no es visible. También es fácil de implantar y no provoca una respuesta inmune”, aclaró Storsberg, destacando los méritos de este nuevo desarrollo.
Las primeras pruebas del ArtCornea fueron llevadas a cabo sobre un grupo de conejos. Después de un proceso de curación de seis meses, las prótesis implantadas fueron aceptadas por los conejos sin irritación, encontrándose firmemente ancladas dentro del ojo. Los análisis posteriores a la operación mostraron que los animales toleraron perfectamente la córnea artificial.
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